
El que quizá sea el reportaje de Walker Evans que mejor define la estética de su etapa en la revista Fortune, “Beauties of the Common Tool” (Bellezas de la herramienta común, 1955). Evans fotografió sobriamente las herramientas que constituían el pan de cada día, inadvertidas para los diseñadores modernos, y sin embargo, insustituibles para los trabajadores, concediéndoles así su momento de gloria.
Evans muestra en unos alicates, una llave inglesa o un martillo la pureza propia de las formas “sin diseñar“, que son producto de las demandas de la utilidad, en lugar de las del lujo. Las herramientas desempeñan sus tareas calladamente, tan omnipresentes como para ser pasadas por alto, como las formas constitutivas de lo cotidiano que son.
El instinto de catalogación de la obra de Evans -documentar, preservar y pensar sobre lo cotidiano- alcanzó su apoteosis durante sus años de Fortune, donde Evans rescataría del olvido los objetos cotidianos del proceso de producción que generaba el dinero con el que se pagaban las relucientes salas de juntas de los ejecutivos.


Pingback: Walker Evans | Blog de fotografía